La autoestima y el respeto

miércoles, octubre 21, 2015
La autoestima y el respeto

La autoestima, entendida como el valor que lo otorgamos a la imagen que tenemos de nosotros mismos, se apoya sobre dos pilares fundamentales: la confianza y el respeto. Es decir, el valor que le damos a nuestra capacidad para afrontar los problemas y resolverlos; así como el grado de reconocimiento que le damos a nuestra propia imagen, nuestras necesidades, deseos, sueños y anhelos.

Es fundamental sentir respeto por nosotros mismos: reconocer que necesitamos salir, practicar deporte, hablar con las amigas y amigos, ver a nuestra familia, descubrir nuevas aficiones, leer, descansar... Es decir, las personas que tienen una alta autoestima:
  • Cultivan aquellas aficiones y valores que las definen. 
  • Reconocen aquello que las hace felices.
  • No se avergüenzan de ser ellas mismas.
  • Dedican tiempo a sí mismas y a lo que las hace felices.
  • Saben identificar y satisfacer sus necesidades.
  • Su forma de pensar y actuar es coherente: no piensan una cosa y hacen otra.
  • No tienen miedo de expresar lo que sienten o piensan.
En definitiva, se respetan.

Las personas que se respetan a sí mismas, poseen mayor facilidad para respetar a los demás: no es algo que les suponga ningún esfuerzo, en cuanto el reconocimiento de los valores y hábitos saludables de las demás personas lo realizan de manera natural.

Cómo cultivar el respeto por uno mismo

El respeto por sí mismo implica compromiso consigo mismo y con todo aquello que nos defineEn el ejercicio del respeto a nosotros mismos, nos comprometemos a satisfacer nuestras necesidades, sueños, gustos, aficiones y anhelos.

El respeto, entendido como el reconocimiento de lo que somos, empieza por identificar, precisamente, qué somos, qué nos gusta, qué necesitamos, qué nos hace felices, qué pensamos...

A continuación, una vez que tengamos claro lo que nos gusta, lo que nos hace felices, etc, deberíamos preguntarnos: ¿cultivo todas esas cosas? ¿Dedico tiempo a ellas? ¿Soy capaz de exponer ante los demás todo lo que me define de manera natural?

Si nos gusta salir a pasear, pero no lo hacemos porque nos hemos abandonado por culpa de estar atravesando una mala racha, por culpa de una ruptura sentimental, por culpa de problemas laborales, familiares, etc, estaremos rebajando el respeto por lo que somos y, por tanto, rebajando nuestra propia autoestima.

Está claro que no siempre vamos a poder dedicar tiempo a lo que deseamos: no podemos estar viajando siempre, ni practicando deporte todo el día, ni salir a pasear cada vez que nos apetezca. Pero debemos buscar tiempo y reservarlo para nosotros mismos.

El respeto por sí mismo implica el reconocimiento de aquellas facetas de nuestra vida que no funcionan como nos gustaría.

En muchas ocasiones, nos sentimos abrumados por determinadas circunstancias de la vida que pueden ser más o menos desagradables: mucha carga de trabajo, desorden en casa, incapacidad para cumplir nuestros horarios... Muchas veces recurrimos a la autocomplacencia o a la evasión, justificando (sublimando) u omitiendo comportamientos que sabemos que no deben darse de esa manera:
Soy incapaz de entregar mi trabajo a tiempo, porque estoy muy saturado en la oficina.
No puedo dedicarle tiempo a mi hijo, porque estoy demasiado cansado.
Soy incapaz de ir a clase: me acuesto muy tarde por la noche estudiando, pero qué le voy a hacer. 
Estamos justificando cuestiones que tienen solución. Y al justificar o evitar pensar en este comportamiento, evitamos el cambio positivo que puede darse en nuestros mismos: nos estamos faltando al respeto porque, al negar la existencia de un problema, nos negamos la posibilidad de resolverlo y hacer las cosas bien.

Por lo tanto, es imprescindible identificar aquellas facetas de nuestra vida que no terminan de funcionar o no nos gustan, enfrentarlas y solucionarlas. No podemos vivir de manera diferente a como pensamos.


El respeto por sí mismo implica la defensa de nuestros valores y convicciones, así como a expresar de manera auténtica y natural lo que uno siente y piensa.

Todos tenemos ideales, valores, preferencias, sentimientos y emociones. A veces, de manera inconsciente, callamos u omitimos lo que pensamos con la intención de no dañar a los demás. Nadie debe sentirse ofendido porque expresemos lo que sentimos o pensamos, siempre que lo hagamos con tolerancia y educación. No podemos traicionarnos a nosotros mismos ocultando lo que sentimos. Cada vez que lo hacemos, rebajamos nuestra autoestima para satisfacer las necesidades de otras personas.

Desde la tolerancia y con educación, todos podemos y debemos expresar lo que sentimos, nuestras opiniones y sentimientos respecto a cualquier asunto.

El respeto por uno mismo implica coherencia entre lo que pensamos y lo que hacemos.

En relación con el apartado anterior, muchas veces no actuamos según nuestras convicciones o valores, pensando que vamos a dañar a los demás o creyendo que va a estar "mal visto" que hagamos una u otra cosa.  No vale aquello de "haz lo que yo diga y no lo que yo haga". El respeto implica coherencia entre lo que digo y lo que pienso; entre lo que hago y lo que pienso.

Si nuestros valores son unos, pero los ocultamos actuando de manera incongruente (es decir, haciendo algo que no está ligado con ellos), estaremos rebajando nuestra autoestima. Si actuamos de manera incongruente con lo que pensamos, motivados por "el qué dirán", estaremos sucumbiendo a los intereses y voluntades de los demás, sin considerarnos a nosotros mismos: no nos estaremos respetando.


En próximas entregas continuaremos estudiando este tema. Próximamente plantearemos algunos ejercicios que nos ayudarán en el autoconocimiento.

Hasta pronto.

Artículos Relacionados

Previous
Next Post »