Dependencia Emocional

martes, octubre 06, 2015

La dependencia emocional es un trastorno que consiste en que nuestras propios sentimientos, nuestro estado mental y nuestro comportamiento depende de otra persona; en lugar de estar guiado por nosotros mismos, nuestras preferencias o nuestro propio juicio y lógica.

Es decir, la dependencia emocional es un padecimiento que sufren aquellas personas en las que sus propias emociones no dependen de sus propias acciones, sino más bien de las acciones de los demás (o de una persona concreta, de forma más común).

Como se desprende de la propia definición, la dependencia emocional se da en las relaciones entre personas. No tiene por qué tratarse de relaciones sentimentales o amorosas: es frecuente detectar dependencia emocional en relaciones fraternales, entre amigos o hermanos.

La dependencia emocional es una especie de adicción. Somos adictos a otra persona, aunque el comportamiento de esa persona sea dañino para nosotros, como es el caso de las relaciones en las que existe maltrato físico o psicológico. Nuestra felicidad depende de que esa persona esté cerca de nosotros; nuestro bienestar depende de que esa persona nos diga que nos quiere o nos echa de menos. Da igual si a veces me grita, da igual si a veces me dice que no me quiere: lo importante es que en otras tantas ocasiones me dice que me necesita y con eso me siento pleno y feliz.

Síntomas de dependencia emocional
  1. Imaginarnos viviendo sin la persona de la que dependemos nos genera una gran angustia y ansiedad. Sentimos que no podemos vivir sin él o sin ella.
  2. Anulación de mis propios deseos: todas nuestras acciones están encaminadas a satisfacer los deseos de la otra persona. Mis sueños, anhelos y deseos pasan a un segundo plano.
  3. Control y posesión: necesitamos tener su vida bajo control en cada momento. Es necesario para nosotros y para nuestro bienestar que podamos responder en cada momento qué es lo que está haciendo o ha hecho esa persona.
  4. Celos extremos: alerta extrema ante la posibilidad de que esa persona conozca a otra con la que pueda sustituirnos.
  5. Facilidad para sublimar la realidad y justificar la miseria en la que están inmersos. Síndrome de Estocolmo.
En definitiva, somos felices o infelices en función de lo que haga, diga o sienta otra persona... Este trastorno se puede apreciar frecuentemente en personas víctimas de violencia de género (malos tratos).

¿Alguna vez os habéis preguntado por qué las personas víctimas de violencia de genero suelen tener tantas dificultades para abandonar la relación ante las primeras señales de agresión? Además de otras cuestiones adicionales como la existencia de hijos o serios problemas económicos que dificultan el inicio de una vida independiente, en muchos casos estas personas poseen el sentimiento irracional de que no van a ser capaces de vivir sin la otra persona: sin la persona que les pega, tortura, amenaza e insulta. Eso es la dependencia emocional: mi felicidad depende tanto de la otra persona, que prefiero seguir soportando todos estos malos tratos antes que iniciar una vida de manera independiente.

Como en otras tantas patologías y problemas psicológicos y emocionales, disponer de una elevada autoestima es necesario para superar esta coyuntura. Yo añadiría, incluso, que disponiendo de una alta autoestima, posiblemente este problema no apareciese.

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