Hablemos de los celos y, de una manera más concreta, de los celos retrospectivos o celos del pasado: la versión más dañina y destructiva para la pareja de los celos. La obsesión desmesurada por todo aquello que vivió nuestra pareja en el pasado, cuando no nos conocía, puede causarnos un daño y dolor emocional en el caso en que nuestra autoestima no esté convenientemente ajustada. Se trata de los celos retrospectivos: un problema que afecta a muchas parejas y que se manifiesta precisamente cuando no somos capaces de responsabilizarnos de nuestra propia felicidad. Este será el primero de varios artículos dedicados a los celos retrospectivos, su tratamiento y solución.

Antes de nada, me gustaría advertiros de que este tema es complejo e involucra muchas componentes emocionales. Hay muchos aspectos psicológicos que entran en juego para valorar si una persona sufre una patología celotípica (mal de celos). Por ello, intentaré hablaros de todos ellos siendo lo más conciso posible. Hablaremos en primer lugar de los celos y luego profundizaremos en los celos retrospectivos.

En posteriores artículos hablaremos acerca de cómo trabajar para resolver este problema. Algunas de las técnicas que estudiaremos abarcan:

  1. Herramientas para mejorar nuestra autoestima.
  2. Estrategias para ofrecer lo mejor de nosotros mismos a los demás.
  3. Técnicas de psicoterapia (terapia cognitivo conductual).
  4. Registro de pensamientos y diálogo interno.

También me gustaría tranquilizaros y aseguraros que con trabajo duro y tenacidad, cualquier persona puede superar el problema de los celos retrospectivos o celos del pasado de su pareja (y de los celos en general) y disfrutar al cien por cien de su vida y de una relación sana y estable de pareja.

Los celos tienen solución y vamos a encontrarla y aprenderla juntos.

¿Qué son los celos?

Básicamente, los celos son la sensación de angustia y amenaza que una persona percibe cuando siente que puede perder algo que considera propio. Cuando se trata de relaciones de pareja, en el plano emocional o sentimental, los celos se perciben como esa sensación de rabia, angustia y miedo que surge ante la posibilidad de perder a nuestra pareja debido a la aparición de terceras personas.

Es normal y habitual que cualquier persona sienta o haya sentido celos en algún momento de su vida. No somos de hierro y a veces es posible sentir miedo ante la posibilidad de perder a quien amamos. La patología surge cuando no somos capaces de racionalizar las situaciones y darles una explicación lógica, de manera que tenemos un problema si estos celos nos producen algunas de las siguientes emociones o sensaciones:

  • Ideas repetitivas y obsesivas que giran en torno a la posibilidad de perder a nuestra pareja.
  • Estas ideas se tornan absolutamente reales para nosotros, de tal manera que realizamos un diálogo interno (con nosotros mismos) inventando o fantaseando alrededor de esas ideas: “seguro que está hablando con la otra”, “no me llama y estará mirando el móvil, a ver si puede hablar con el otro”, “seguro que hoy llega tarde porque está con ella”, etc…
  • Angustia. Miedo, Inseguridad. Nos despertamos por la mañana descentrados de nuestra actividad rutinaria y cotidiana.
  • Preguntas descontroladas para ver si pillamos a nuestra pareja en alguna mentira: “¿Qué hiciste ayer? ¿No me habías dicho que habías estado en este otro sitio? ¿Y por qué vi ayer a Fulanito por la calle si me dijiste que estaba contigo?. A veces se viven situaciones de violencia física o psicológica.
  • Desconfianza exagerada: somos incapaces de comprender y creer las “explicaciones” que nos brinda cuando preguntamos.
  • Desconcentración e incapacidad para disfrutar de lo que hacemos en cada momento. Vivimos obsesionados con este problema.
  • Necesidad de vivir pegado a la pareja, reduciendo al mínimo su independencia y espacio vital.

En general, estas emociones dan lugar a la creación de un ambiente hostil en el seno de la pareja, haciendo imposible la convivencia sana y dando lugar, en la mayoría de los casos, a graves discusiones que pueden dinamitar la relación.

Huelga decir que, en el caso de que tú seas víctima de una actitud celosa por parte de tu pareja, donde estés viviendo una situación de violencia psicológica (o física, por supuesto), deberías abandonar a tu pareja y acudir INMEDIATAMENTE a ponerte en las manos de un profesional cualificado que te ayude a gestionar la separación.

Nadie tiene la obligación de vivir mal y de sufrir. El amor es para disfrutarlo, no para sufrirlo.

Cuidado.

Causas de los celos

Baja autoestima

¿Por qué tenemos miedo? ¿Por qué sentimos celos? Porque no nos valoramos lo suficiente. Nos vemos como seres “muy pequeños” si nos comparamos con cualquier otra persona. Por este motivo, si alguien se acerca a nuestra pareja, automáticamente (y de forma inconsciente en la mayoría de los casos) pensamos que nuestra pareja se va a fijar en aquella persona porque nosotros somos más feos, mas tontos y peores personas…

Lo anterior es lo que podríamos definir como “gusanismo”: nos sentimos más insignificantes que un gusano. Este sentimiento de inferioridad, se materializa en la forma de los siguientes pensamientos o emociones:

  • No sentimos “ser lo suficiente” para nuestra pareja (ni para nadie). Cualquier otra persona que se acerque puede llamar la atención de “mi” pareja y “robármela”.
  • No merezco estar junto a mi pareja. Ella se merece a alguien mejor que yo.
  • No me escucha, no se fija en mí, no le aporto nada.
  • No me quiere o, al menos, no me quiere tanto como antes.
  • Mi pareja es maravillosa, guapa y simpática. Yo soy todo lo contrario.
  • Etc…

¿Lo pilláis? Creo que está claro. Estos pensamientos pueden ser totalmente conscientes o estar grabados a fuego en nuestro inconsciente. Tranquilos, tiene solución.

Desde mi punto de vista, esta es la base del problema. Lo demás, son consecuencias lógicas derivadas de nuestra baja autoestima. Más adelante estudiaremos cómo manejar estos pensamientos.

Dependencia emocional

¿Por qué nos aterra tanto que nuestra amada o amado nos abandone por otra persona? ¿Por qué nos causa angustia, enfado, pánico y terror? Muy sencillo: porque dependemos de él o de ella. No sólo eso: pensamos, damos por hecho y consideramos legítimo que nuestra pareja es “nuestra”; es decir, pensamos que somos los dueños de nuestra pareja; la hemos poseído.

Cuando afirmamos que “dependemos de una persona”, queremos decir que necesitamos tener cerca, controlar o sentir el afecto de esa persona para “estar bien” – entendiendo “estar bien” como el hecho de sentir calma, tranquilidad, paz o felicidad. En otras palabras: nos sentimos bien si esa persona nos concede su atención; y en la mayoría de las ocasiones, necesitamos que esa persona nos conceda toda su atención, todo el tiempo.

Aquí ya detectamos varios “errores”. Volved a la fase en la que os dedicabais a conquistar a vuestra pareja (la fase de cortejo). En ese momento, seguramente no os importaba tanto (o nada) que vuestra posible pareja dedicase su tiempo a otras actividades: salir con otros amigos, por ejemplo. Incluso es posible que en ese tiempo, él o ella estuvieran conociendo, en paralelo, a otras personas… En aquella época, aún no habíais desarrollado el sentimiento de posesión actual.

Sin embargo, ahora, nuestra felicidad no depende de nosotros mismos, sino de lo que haga o decida otra persona.

Pensad por un momento en lo terrible de la afirmación anterior. Si esa persona nos trata mal, no seremos capaces de dar el paso para abandonarla, porque dependemos de ella. Si esa persona nos miente o nos engaña, siempre seremos capaces de justificarla… Todo por mantenerla a nuestro lado; y esto es desastroso, porque estamos renunciando a nuestra esencia, a lo que somos, sólo por mantener a nuestro lado a otra persona.

Renunciamos a nosotros mismos y a nuestros valores. Desechamos nuestro amor propio y lo convertimos en falso amor hacia otra persona.

Amor romántico

¿Creéis que estar pendiente todo el día del móvil para ver si nuestra pareja nos ha escrito es amor? ¿Pensáis que desear estar todo el día junto a esa persona es amar a vuestra pareja? ¿Elegir estar siempre junto a vuestra pareja, en lugar de disfrutar de otros placeres de la vida, es amor?

Si la respuesta es afirmativa, me temo que estáis muy equivocados/as. Es más, diría que estáis enfermos (y por eso estáis leyendo este artículo).

Entre otras muchas cosas, el amor es respeto y entrega desinteresada. El amor es desear siempre y sin condiciones lo mejor para la otra persona. El amor implica empatía y desapego. Hay que saber perder para poder amar de verdad. Hay que saber dejar marchar.

Si lo único que deseamos es recibir muestras de amor por parte de la otra persona, estamos falsamente enamorados; dependemos de la otra persona; no la queremos de verdad, porque no nos importa su bienestar, sólo nos preocupa el nuestro y que nos haga sentir bien.

Repaso de la lección

Repasemos los vectores emocionales que definen los celos:

    1. Baja autoestima. Gusanismo. No nos valoramos lo suficiente y, por tanto, es imposible que seamos capaces de valorar a los demás. Esto es absolutamente nefasto y destructivo para nuestra relación. Da igual lo que nuestra pareja haga para contentarnos o para satisfacer nuestra necesidad de amor: nunca vamos a creer que nos quiera lo suficiente. ¿Por qué? Muy sencillo: porque no nos queremos a nosotros mismos.Tomad nota: mientras no nos queramos ni valoremos, no seremos capaces de querer ni valorar a los demás.Y este sería el primer punto sobre el que debemos trabajar.
    2. Dependencia y posesión. Como consecuencia de lo anterior, necesitamos que nuestra felicidad proceda de otras fuentes diferentes a nosotros mismos. Dependemos de nuestra pareja (de lo que haga o nos diga) para ser felices. Consideramos que nuestra pareja nos pertenece, literalmente: la hemos capturado, es nuestra y no vamos a dejarla escapar.Necesitamos aprender a ser felices de manera independiente. Nuestra felicidad nace dentro de nosotros mismos, no la generan los demás. Incluso cuando los demás me hacen daño, podemos encontrar los mecanismos para dialogar internamente y no sufrir tanto.
    3. El falso amor. Como colofón a todo lo que hemos mencionado, resulta que confundimos “amar” con “necesitar”. Pensamos que amamos a una persona porque la necesitamos.Lo anterior es totalmente falso. Nadie necesita a nadie para vivir. Es más, amamos a una persona si deseamos lo mejor para ella, y esto puede suponer, en muchas ocasiones, que lo que debemos hacer es, simplemente, dejar ir a esa persona.

Objetivo 1: debemos aprender a querernos y valorarnos.

Objetivo 2: hay que aprender a ser independiente. Hay que eliminar el apego.

Objetivo 3: hay que aprender qué es el amor y entregarlo desinteresadamente.

¿Qué son los celos retrospectivos?

Los celos retrospectivos son la versión más caótica, destructiva y terrible de los celos. Los celos retrospectivos son celos del pasado de nuestra pareja y se traducen en la angustia, miedo, tristeza y rabia que sentimos cuando pensamos o imaginamos lo que nuestra pareja ha hecho en el pasado.

Algo parecido a lo siguiente es lo que siente o piensa una persona que padece de celos retrospectivos. Pongámonos por un mometo en su piel:

Si ya es bastante doloroso sentir rabia por ver a nuestra pareja hablar con otra persona o tener una buena relación con un compañero de trabajo, haceos una idea de lo duro que tiene que ser imaginar a nuestra pareja disfrutando en la cama con otra persona, con ese hombre o mujer a quien conoces de vista y que te cruzas todos los días, y que según imaginamos, nos mira mientras piensa: “he estado con tu novia o con tu novio y la he disfrutado todo lo que he querido”.

Puede parecer una visión exagerada o neurótica, pero por simplicidad hemos preferido describirla de este modo. Además, en muchas ocasiones no resulta exagerada, sino que las personas que padecen de celos retrospectivos piensan exactamente eso.

Pensad en lo perverso de los celos retrospectivos. Cuando uno siente celos de lo que pasa en este momento, de lo que pasa AHORA, tiene la posibilidad de racionalizar y darle una explicación lógica a la actitud de su pareja: “está hablando con una compañera de trabajo y se ríen porque tienen cosas en común y una buena relación profesional. No tengo que preocuparme de nada, porque me quiere y me respeta”.

Sin embargo, la persona que padece de celos retrospectivos sufre la impotencia de no encontrar una justificación al comportamiento de su pareja en el pasado. En aquel momento, nosotros no existíamos en la vida de nuestra pareja, pero incluso de esta manera, nos empeñamos en pedirle explicaciones acerca de su comportamiento:

  1. Por un lado, necesitamos saber exactamente qué hizo.
  2. Por otro lado, necesitamos que nos demuestre que lo que hizo en aquel momento lo hizo sin la intención de disfrutar con nadie. Necesitamos que nos confirme que no se enamoró, que no sentía nada, que no quería, etc…

Vamos a ver, amigas y amigos celosos: no se le puede dar otra explicación a lo que una persona hizo en el pasado que no sea más que asumir y aceptar, sin trabas y sin resistencias de ningún tipo, que esa persona hizo, simplemente, LO QUE LE DIO LA GANA. Puede parecer soez, pero es la máxima que desde hoy debemos grabar en nuestra cabeza.

Lo explicaremos mejor en otros posts, pero de momento os adelanto que todo lo que sea continuar preguntando, indagando, investigando acerca de lo que nuestra pareja hizo, con la intención de llegar a la conclusión de que nuestra pareja no hizo nada, sólo va a contribuir a que nos asalten nuevas dudas y no seamos capaces de superar la angustia de los celos.

¿Cuáles son las causas de los celos retrospectivos?

Las causas de los celos retrospectivos son las mismas que las de los celos en general. Sentimos celos del pasado por los siguientes motivos:

Baja autoestima. No nos valoramos ni nos queremos lo suficiente. Pensamos que nuestra vida es completa gracias a que mantenemos a nuestro lado a nuestra pareja, la fuente de nuestra felicidad.

El perverso razonamiento que utiliza una persona que padece de celos retrospectivos se parece a este:

  • No sentimos que seamos “gran cosa”. Nuestra autoestima (autoimagen) es pobre.En la mayoría de las ocasiones estos pensamientos son inconscientes y automáticos.
  • Nuestra vida no ha tenido ningún sentido hasta que hemos encontrado a nuestra pareja. Esto es obvio: nos encontrábamos mal porque no nos queríamos y ahora que tenemos a nuestra pareja, nos damos cuenta de que nuestra vida tiene sentido: antes no.
  • Todo lo que hemos vivido ha sido malo y no lo hemos disfrutado.
  • En definitiva, tal y como hemos dicho, sentimos que sólo hemos sido felices desde el momento en que hemos conocido a nuestra pareja. O quizás sentimos que gracias a esta persona somos plenamente felices, de una manera en la que no hemos sido anteriormente.

Dependencia emocional. La persona que padece de celos retrospectivos necesita mantener su estado de bienestar a toda costa. Identifica la felicidad con la existencia de su pareja, con el mantenimiento de esa relación. Es feliz (o, al menos, es más feliz) cuando está con su pareja. Quiere estar con la otra persona el mayor tiempo posible. Esto es la dependencia emocional: no nos hacemos responsables de nuestra propia felicidad, sino que responsabilizamos a nuestra pareja. Para ser felices, tenemos que estar “con” ella, “junto” a ella… Y si no lo estamos, necesitamos conocer con la mayor precisión y exactitud qué es lo que está haciendo en cada momento.

Dos puntualizaciones:

1) En realidad, la dependencia emocional es más compleja y muy pronto la abordaremos. Pero este ejemplo nos permite poner el foco en ella como causa de un posible transtorno de celos retrospectivos o celos del pasado. Cuando una persona, por culpa de su dependencia emocional, tiene un apego tan fuerte hacia otra, siente un miedo terrible ante la posibilidad de poder perderla. Si recordamos, los celos son una respuesta de alarma generada por el miedo ante la posible pérdida de la persona de la que dependemos emocionalmente. Si no dependiésemos emocionalmente de esa persona, probablemente no sintiésemos celos.

2) La dependencia emocional puede considerarse como una consecuencia lógica de la baja autoestima. El razonamiento es muy simple: dado que no “nos queremos lo suficiente”, somos incapaces de estar bien con nosotros mismos. Responsabilizamos a nuestra pareja de nuestra felicidad porque nuestra baja autoestima nos impide encontrarla dentro de nosotros mismos.

¿Y cómo se relaciona esto con los celos retrospectivos? De la siguiente manera:

El dependiente siente que su pareja es la razón de ser de su existencia; pero esto no queda aquí. El dependiente también desea ser la razón de la existencia para la otra persona. Es decir, su estatus ideal sería aquel en el que su pareja le transmite exactamente los mismos sentimientos. Imaginar que su pareja pueda haber experimentado esos sentimientos con otra persona, la destroza y sume en un estado de dudas y necesidad de justificar el comportamiento de su pareja en el pasado.

El amor romántico. Posesividad. Muchas personas tienen una concepción del amor que implica entregarse al cien por cien a la otra persona. No entienden que su pareja desee pasar tiempo con otras personas o llevar a cabo otras actividades diferentes a estar con la pareja. Esto es lo que conocemos como amor romántico: “no puedo vivir sin ti”, “no sé qué haría sin ti”, “eres todo para mí”.

Las personas que no entienden que hay que respetar los espacios individuales del otro, suelen presentar comportamientos celosos con más frecuencia.

En definitiva, dado que sólo somos felices desde el momento en que hemos conocido a nuestra pareja (porque nuestra vida antes era algo terrible) y además pensamos que nuestra pareja es “nuestra” (nos pertenece), nos da rabia (es decir, sentimos celos) de lo que nuestra pareja haya hecho durante el pasado en el que no nos conocía.

Nos comparamos y salimos perdiendo; y esta comparación puede ser consciente o inconsciente.

Además, en este punto, nuestra mente suele jugar malas pasadas y nos repite de manera muy vívida imágenes de nuestra pareja disfrutando incesantemente con otros hombre o mujeres. Tendemos a exagerarlo todo abrumadoramente, creándonos a nosotros mismos un estado obsesivo y de angustia que puede desembocar en una posible depresión, crisis de ansiedad… Mucho cuidado.

Síntomas de los celos retrospectivos

Los síntomas que habitualmente se identifican con los celos del pasado son:

  • Imágenes recurrentes de nuestra pareja junto a sus parejas anteriores, aunque se trate de situaciones ajenas a nosotros y de personas (sus ex) que no conocemos.
  • Dolor inmanejable al fantasear con el pasado de la pareja. Al tratarse de algo que ha ocurrido en el pasado, somos conscientes de que no podemos evitarlo ni cambiarlo.
  • Sentimiento de impotencia por no ser capaces de cambiar el pasado.
  • Necesidad incontrolable y creciente de conocer cada instante del pasado de nuestra pareja. A medida que conocemos más detalles, necesitamos conocer más y más de ese pasado.
  • Necesidad de encontrar una explicación para justificar por qué nuestra pareja tuvo otras relaciones.
  • Incapacidad de disfrutar de los buenos momentos junto a nuestra pareja. Una vez que la obsesión se ha apoderado de nosotros, nos bloqueamos cuando somos conscientes de estar disfrutando de un buen momento junto a nuestra pareja; y nos bloqueamos porque nos invade el sentimiento de que nuestra pareja ya hizo esas mismas cosas con otras personas.
  • Diálogo interior incesante. Nos preguntamos insistentemente acerca de qué hizo nuestra pareja en el pasado, cuándo, por qué, dónde… Además, respndemos nosotros mismos a esas preguntas y buscamos una explicación.
  • Reproches y preguntas constantes a nuestra pareja. Nuestra obsesión puede llegar a ser tan intensa, que derivemos en un transtorno obsesivo compulsivo (TOC). En estos casos, consciente o inconscientemente, la manera que utilizamos para reducir los niveles de ansiedad generados por la obsesión consiste en preguntar detalles del pasado a nuestra pareja. Esto deriva, en la mayoría de los casos, en reproches injustificados y discusiones exarcebadas.
  • Necesidad de contrastar las explicaciones de nuestra pareja. En los casos en que la pareja entra al juego y decide contar detalles de su pasado, el celoso o la celosa pueden no sentirse satisfechos con las explicaciones y comienzan una labor detectivesca para confirmar que lo que nos ha contado es cierto: búsqueda de fotos antiguas, espionaje de móvil y redes sociales, interrogatorio a amigos o familiares, etc…

Todo lo anterior deriva en un deterioro considerable de nuestra relación y en una pérdida significativa de nuestra calidad de vida. En muchos casos, nuestra pareja decidirá abandonar la relación, dado que la consideramos un objeto sobre el que descargar todas nuestras obsesiones a base de preguntar, reprochar, indagar y juzgar su pasado. Adicionalmente, la desconfianza es generalizada y en estas condiciones, disfrutar de una relación es extremadamente complejo, por no decir imposible.

Transtorno obsesivo compulsivo TOC y celos retrospectivos

Los celos del pasado pueden derivar en un transtorno obsesivo compulsivo (TOC). Como hemos mencionado, la ansiedad que nos genera la impotencia por no poder cambiar el pasado de nuestra pareja es tan elevada que terminamos por preguntar incesamente acerca de los detalles de sus anteriores relaciones. El ciclo es el siguiente:

  1. Nos sentimos desolados al conocer el pasado de la pareja.
  2. Somos conscientes de que no podemos cambiar su pasado.
  3. Sentimos impotencia y ansiedad por ello.
  4. Necesitamos encontrar una explicación que justifique por qué nuestra pareja estuvo con otras personas.
  5. Preguntamos detalles de su pasado con la intención de encontrar esas explicación.
  6. Las explicaciones de nuestra pareja calman temporalmente nuestra ansiedad.
  7. Las explicaciones nos permiten conocer más detalles que nos generan nuevas dudas.
  8. Los celos retrospectivos se vuelven a intensificar y volvemos al punto 1.

Cabe destacar que, en la mayoría de los casos- al menos al principio, cuando el transtorno comienza a manifestarse, nuestra pareja suele darnos detalles con la mejor de las intenciones en un intento de calmar nuestra ansiedad y hacernos entender que lo importante es disfrutar del ahora. Sin embargo, el efecto no es el deseado y sus explicaciones derivan en más y más dudas y fantasías que llevan al celoso o la celosa a querer conocer nuevos detalles del pasado. Esto se traduce en nuevas preguntas y en que el ciclo vuelve a repetirse, encajando en el patrón típico de un transtorno obsesivo compulsivo.

En este caso, si ejercemos el rol del que padece los celos retrospectivos, deberemos reducir nuestros niveles de ansiedad trabajando nuestra autoestima, el respeto, la relajación y el resto de cuestiones que mencionamos en este y otros articulos; pero en ningún caso debemos continuar alimentando nuestra obsesión a base de preguntar y preguntar.

También es destacable el hecho de que en muchas relaciones de pareja se dan relaciones de codependencia entre ambos miembros. Esto significa que a pesar de que el comportamiento del celoso no está justificado bajo ningún concepto, la pareja continúa la relación por su incapacidad de abandonarla a pesar de sufrir acoso y reproches constantes. Esto implica que el comportamiento obsesivo se vea alimentado por la propia incapacidad del sujeto que lo padece y por el comportamiento de su pareja, que continúa aportando detalles del pasado porque no sabe manejar la situación ni es capaz de abandonar a su pareja.

¿Se superan los celos retrospectivos?

Sí. Los celos retrospectivos se pueden superar. No obstante, el proceso de superación no es rápido e implica trabajar seriamente el autoconocimiento y la autoestima, principalmente.

Mejora tu autoestima

Para mejorar la autoestima es importante comenzar a trabajar en la dirección de ser conscientes de cuáles son nuestros puntos positivos. Todas las personas tienen aspectos y cualidades valorables; el problema radica en el hecho de que, a veces, no somos conscientes de cuáles son esos puntos porque nos negamos a verlos.

Trabajaremos a lo largo de diferentes entradas en qué podemos hacer para mejorar nuestra autoestima. De momento, algunas pautas:

  • Anota aquellas cualidades, logros personales o puntos positivos que identifiques dentro de ti: puede ser desde ser capaz nadar 30 minutos tres veces a la semana (algo de lo que yo soy incapaz), hasta tener una buena caligrafía, colaborar con una ONG, cuidar a tu gato, preocuparte de tus amigos, tener una buena cultura musical… Considera todas aquellas cosas que hay dentro de ti y que se pueden juzgar como positivas.
  • Potencia tus cualidades positivas. Si te gusta nadar, intenta nadar un poquito más en las próximas semanas, si te gusta cuidar a tu gato, dedícale un poco más de tiempo.

Dedica tiempo a ti mismo

En paralelo a lo anterior, dedícate un mínimo de tiempo al día a cuidar de ti mismo. Camina, ve una película, lee un libro, date un paseo por el campo o por la playa, compra un gato y cuídalo… Cualquier cosa que te permita pasar un tiempo a solas.

Utiliza el tiempo que pases a solas para valorar todas las cosas positivas que descubriste en el punto anterior. Fíjate todo lo que has conseguido, todo lo bueno que hay en ti.

Polariza tus pensamientos

Si en algún momento eres consciente de que estás pensando algo negativo de ti mismo, dale la vuelta a ese pensamiento a tu favor. Es algo que requiere entrenamiento, pero puedes conseguirlo con insistencia.

Es normal que todos, en algún momento, pensemos de manera exagerada que no somos aptos para realizar algo, que no estamos preparados para afontar un reto, que somos unos ignorantes, que no valemos para nada… Si racionalizamos las situaciones, podremos darnos cuenta de que nuestos pensamientos nos juegan una mala pasada y que son la consecuencia exagerada de una experiencia que no hemos sabido gestionar adecuadamente.

Imagina que has suspendido un examen que era muy importante para ti. En lugar de pensar:

  • Soy un inútil, podrías pensar: no me ha salido bien. En otra ocasión lo haré mejor.
  • No sirvo para esto, puedes cambiarlo por: voy a descubrir en qué me he equivocado para hacerlo mejor la próxima vez.
  • Voy a dejar de estudiar, puedes sustituirlo por, es posible que necesite un descanso para evaluar si debo continuar por este camino.
  • Etc.

Relajate y elimina el estrés

Es más fácil tener una buena actitud si estamos tranquilos y sosegados, de manera que podamos pensar con claridad y de manera más racional. Para ello, es importante aprender a controlar el estrés y evitar en la medida de lo posible las situaciones agobiantes y estresantes o, al menos, aprender a gestionarlas satisfactoriamente.

Si adoptamos una mentalidad sosegada, cuando afloren problemas en nuestra vida nos resultará más sencillo verlos desde una perspectiva racional, en lugar de reaccionar impulsivamente y desatar todo nuestro repertorio de pensamientos negativos en general, y especialmente dañinos hacia nosotros mismos, en particular.

Racionaliza

Es imprescindible aprender a pensar de manera lógica, es decir, conducir nuestras acciones y pensamientos de manera racional. Esto está muy relacionado con la terapia cognitiva. Tenemos que aprender a identificar qué es lo que pensamos cuando nos sentimos mal, además de registrar qué hacemos y distinguirlo de aquello que idealmente deberíamos haber hecho.

Elimina el machismo

Todas las personas somos iguales y tenemos derecho a disfrutar de nuestra libertad. Tu pareja hizo con su vida lo que estimó oportuno y eso la ha ayudado a convertirse en la persona que es ahora. Respétala y valora las cualidades que hicieron que te enamoraras de ella. Una persona que no es machista tendrá menos probabilidades de padecer de celos retrospectivos.

¿Se puede ayudar a una persona que tiene celos retrospectivos?

Sí. Sin embargo, a pesar de que sí es posible ayudar a una persona que tiene celos o celos del pasado, la dificultad radica en determinar claramente cómo ayudar a esa persona, dado que ello dependerá principalmente del rol que ejerzamos cuando intentemos prestar ayuda. No es lo mismo actuar como amiga o amigo que ser la pareja de la persona celosa.

Como hemos descrito anteriormente, al principio del transtorno es habitual que nuestra pareja, con la mejor de las intenciones, conteste a todas las preguntas que le formulamos acerca de su pasado. Sin embargo, todo este volumen de información que la pareja nos reporta tiene un efecto contrario al deseado: en lugar de aplacar la ansiedad del celoso, esta ansiedad se incrementa y la obsesión se vuelve mayor.

Debemos recordar que el origen de los celos retrospectivos tiene su raíz en la baja autoestima del celoso. Por lo tanto, dar explicaciones o aportar detalles no conseguirán mejorar su autoestima ni cortar el comportamiento obsesivo compulsivo. La obsesión y la ansiedad solo se detendrán cuando el celoso se resposabilice de su propia felicidad y entienda que debe respetar a su pareja y valorarla por sus cualidades y y no por sus relaciones pasadas.

En próximas entradas profundizaremos en la solución al problema y cómo trabajar para lograrla.

Conclusión

Hoy lo vamos a dejar aquí, porque tal y como os adelantaba, este tema requiere mucha paciencia y literatura. Os animo a que sigáis leyendo el resto de artículos, donde vamos a seguir estudiando y analizando el problema y planteando las diferentes herramientas, estrategias y soluciones que pueden tener los celos y los celos retrospectivos o celos del pasado.

En cualquier caso, recordad:

  1. Hay que incrementar la calidad de nuestra autoimagen: es decir, hay que quererse más y mejor.
  2. Debemos comprender que somos personas independientes. Todos, mientras permanecemos vivos, somos independientes intelectual y/o físicamente.
  3. Una vez que nos queramos y comprendamos que no necesitamos gran cosa para ser realmente felices, estaremos en condiciones de desechar el falso amor y comenzar a amar de verdad.

No os detengáis y seguid leyendo!!!!!!

6 pensiamientos en “Celos Retrospectivos. Celos del pasado

  • Anónimo

    Me parece muy completo.
    Aunque hayas tenido la oportunidad de pensar tanto la situación por la que pasas y logres decirte lo que está consignado en el articulo, no puedes aplicarlo a tu vida cotidiana.
    No sé si después de leer pueda aplicar las conclusiones a las que llega el autor, pero me ayuda bastante, muchas gracias.

    Responder
  • Anónimo

    Muy interesante! donde esta la información para seguir leyendo? gracias!

    Responder
  • Anónimo

    Donde continúa? Muy interesante

    Responder
  • Lily Huarca Balbin

    Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    Responder
  • Anónimo

    Me ha parecido muy interesante. Yo sufro estos celos y no quiero tenerlos ya que aparte de hacerme daño por algo que no deberia hacermelo y no tengo derecho a que me duela, hago daño a mi pareja por la impotencia de que no puede hacer nada para ayudarme. Me gustaria que me dierais algun consejo y hablar mas detalladamente mi historia, muchas gracias. Un saludo

    Responder
  • Anónimo

    Hola me ha sido de mucha ayuda estas palabras, pero en relidad es muy doloroso imaginar los besos, las caricias, los momentos que ella compartio con el en ese sentido soy egoista me ubiese gustado que ella sea solo mia como yo fui para ella, en la actualidad ella tiene compañeros de trabajo, amigos y no me preocupa ni tengo dudas ni celos y otra cosa mi esposa cuando nos casamos ella fue virgen, unicamente me atormenta es sus besos y abrasos con ese tipo morvoso, ademas esos celos no los tenia antes son 20 años de casados y empiesa ahora y se que ella no lo queria simplemente estuvo con el por apoyos

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